– ¿jugamos al escondite? – La INTRIGA levanto la cara intrigada, y la CURIOSIDAD sin poder contenerse preguntó:
– ¿al escondite? ¿y cómo es eso?
-Es un juego -explicó la LOCURA – en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y, cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO se halló secundado por la EUFORIA. La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse; ¿Para qué? si al final siempre le encontraban y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo, lo que le molestaba era que la idea no había sido suya), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse…
– Uno, dos, tres… – comenzó a contar la LOCURA.»